domingo, 25 de abril de 2010

PRÓXIMAMENTE.... ¡SINGAPUR!



Acabo de llegar de allí hace una hora.
Dejadme terminar la entrada de la excursión en bici por Saigón y en unos días os hablaré de Singapur. Una perla en el sureste asiático.

Saludos a ellos, besitos a ellas.

sábado, 3 de abril de 2010

EN BICI POR SAIGÓN


Antes que nada, he de pediros disculpas por la espera, a la vez que os agradezco la fidelidad. En ocasionales vistazos fugaces al blog veía cómo el número de entradas iba creciendo y creciendo, incluso a pesar de mi ausencia. Vuestra lealtad me reconforta. A ver si soy capaz de ser algo más disciplinado con mis narraciones de lo que lo he sido últimamente.

Aquí tenéis la siguiente.


¿Quién dijo miedo?


En esa difusa zona en la que lo divertido empieza a ser peligroso y lo peligroso es divertido, subirse a lomos de una bicicleta en una ciudad con cinco millones de motos, infraestructuras tercermundistas y una falta total de cultura circulatoria no es ningún juego. Y es que en este caos de vehículos inconcebibles, actitudes suicidas, pitidos incesantes y calles en mal estado o llenas de obras sin señalizar, seguir unas normas básicas es imprescindible para hacer que la aventura sea eso: una aventura con un riesgo medido.


Para los que os estéis preguntando si es una locura grabar con la cámara desde la bici, os diré que aun reconociendo que no es la actitud más segura, son momentos muy puntuales y no miro lo que voy grabando, sino que me limito a apretar el botoncito y apuntar el objetivo hacia donde creo más conveniente, pero siempre a la altura del pecho, y sin apartar la vista de la circulación. De todas formas, mamá, prometo que no lo volveré a hacer :-)

Acitudes imprescindibles.

Son varias las cosas que hay que tener en cuenta antes de sumergirse en la marea de motos que devoran las calles de Saigón. A los que hayáis leído la entrada sobre el tráfico que hice hace unos meses, os sonará lo que cuento.

En primer lugar, hay que hacerse oír. En un país en el que los espejos retrovisores, de existir, no se usan, la única manera de que los demás sepan que vas junto a ellos es tocar el claxon. Si no, pensarán que no hay nadie y procederán a cualquier tipo de maniobra impredecible, inconcebible o temeraria. Aquí es así. Por lo tanto, en mi primer viaje a España me compré una bocina que fijé al manillar de mi compañera de excursiones, y que es la sensación aquí. Su peculiar sonido, y su forma y sistema -que aquí no se ve, la convierten en la atracción de todos los que se paran junto a mí en los semáforos. No es exageración, me pasa casi cada vez que salgo: en algún semáforo, alguien me mira inquisitivamente como pidiendo permiso, y acto seguido, se inclina desde su moto y hacer sonar la bocina (FAQUI, FAQUI), con la consiguiente curiosidad de los demás entorno a mí, ya que, insisto, no se escucha nada parecido a mi bocina por estos lares. Cuando me paro junto a niños pequeños es aún más divertido, porque miran a sus padres y la señalan cuando la hago sonar.

Bueno, ya sabemos que hay que hacer ruido. Otra cosa: hay que suponer que quien circula junto a ti puede hacer cualquier maniobra. Cualquiera. Y la única actitud fructífera y segura será apartarte, parar si es necesario y no olvidar que la única ley es la del más fuerte (con lo que, yendo en bici, sólo te queda putear a los peatones, pues todos los demás te llevan ventaja)

Por último: No se pueden olvidar el caso, las gafas de sol y la mascarilla, porque la cantidad de polvo en suspensión y el humo son insoportables, y sin una mínima protección se acaba con los ojos llenos de tierra y los pulmones hechos un asco.

Una rutina de fin de semana.

Normalmente, sólo los domingos puedo disfrutar de un paseo en bici, y eso si no estoy muy cansado o si el tiempo no me lo chafa (me quedan semanas para empezar la estación de lluvias...) Pero ese día de la semana, mi excursión por las entrañas de este entramado de construcciones llamado Ho Chi Minh se ha convertido en tradición. Salgo a eso de las nueve de la mañana, tras un desayuno no demasiado pesado, y regreso sobre la una, a tiempo de darme una ducha y comer antes de descansar.











He intentado hacer recopilación de fotos de algunos de los recorridos que suelo hacer, y con ellas, y la ayuda de Google Earth, os voy a llevar a dar una vuelta por mi ciudad adoptiva. Poneos casco, mascarilla, ropa ligera, gafas de sol y crema solar. Nos vamos.


HITO 1. MI CASA.

Como alguno ya sabe, por lo que escribí sobre mi casa, vivo en un barrio muy vietnamita donde soy el único guiri, y todo porque quería evitar los madrugones y los atascos y me vine a Tan Binh Ditrict, justo detrás del complejo de edificios donde se halla mi oficina. La calle se llama Tan Hai, y la veréis en el último vídeo, cuando llego a casa. No tengo demasiadas fotos de la zona, y es que su principal atractivo es, precisamente, no tener atractivo alguno, sino ser terreno vietnamita puro y duro, sin la contaminación que los expats o los turistas desparramamos en nuestro entorno cuando nos concentramos en lugares. No hay grandes o espectaculares supermercados, ni boutiques, ni hoteles de cinco estrellas; sólo tiendecitas, pequeños bares, puestos, vendedores ambulantes y miles de personas haciendo equilibrios en el umbral de la pobreza y sobrellevando con resignación y presta sonrisa el lastrado desarrollo del país en el que les ha tocado vivir.

Un buen lugar para impregnarse del peculiar sabor de esta gente, su cultura, sus costumbres y su ideosincrasia.

HITO 2. DUONG CONG HOA (Calle Cong Hoa)


Esta calle, de unos dos km de largo, es sin duda la que más veces he recorrido desde que llegué a Vietnam, y es que enlaza mi zona con el centro, el aeropuerto y los supermercados.






Es una de las vías más concurridas de la ciudad, y prueba de ello son sus tres carriles por sentido y su mediana, en algunas zonas con jardinería (algo no muy común, especialmente si nos alejamos del centro) El ruido es constante, 24/7. No hay descanso para quienes vivien en los cientos de casas y hoteles de baja categoría que se asoman a las negras orillas de Cong Hoa. La velocidad media durante el día suele ser de unos 40 km/h, y es que, como os he comentado, es una vía que se puede considerar de gran capacidad, y su longitud hace que se tire de acelerador.

De noche, a partir de las 21:30 h, los camiones están autorizados a entrar en la ciudad, atronando con sus claxons y el bronco sonido de sus motores. Mientras os escribo, la ventana del dormitorio entreabierta, consigo distinguir en la distancia el pesado movimiento de los cientos de camiones que no dejarán de pasar hasta que el nuevo día empiece.










El final de Cong Hoa (hacia el Este) desemboca en una caótica rotonda con un globo terráqueo en el centro. Un auténtico sitio en el que pararse a mirar atónito las reglas de circulación de los paisanos. Junto a ella, un parque en forma triangular con un lago dentro ha sido testigo durante casi un año de mis fracasados intentos por correr en HCMC (es la mancha verde que se ve justo encima del número tres en el mapa). Ya hablaremos otro día de ello, pero para correr había de coger la bici, ir hasta el parque, meterla en el guardamotos -la bici- y correr. Y, tras 45 - 60 minutos de esfuerzos físicos y mentales dando vueltas a un circuito de poco más de un kilómetro plagado de losas sueltas, lodo o tierra, motos que durante el atasco circulan por la acera y otros inconvenientes, tenía que coger la bici de nuevo y pasar un calvario para llegar a casa. Al final, claudiqué y me compré una cinta de correr que, si bien también pone a prueba mi fuerza mental, al menos me permite correr de forma segura y sin salir de casa.


HITO 3. DUONG NGUYEN VAN TROI.




A Nguyen Van Troi se llega ligeramente tocado, y es que a mí me gusta ir a la misma velocidad que el tráfico para evitar el riesgo de ser continuamente adelantado, y eso supone meterse en el cuerpo 2.5 km de recta horizontal a más de 30 por hora. Así pues, el suave descenso con el que discurre la práctica totalidad de esta calle te permite cierto descanso.




NVT es una de esas calles que, a mitad de su longitud, cambia de nombre (dando lugar a Nam Ky Khoi Nghia). Desde pequeñito me he preguntado porqué pasan esas cosas en las ciudades, "¿Acaso se les acaban los números?"

Como cualquier vía que une extrarradio y centro de ciudad, en NVT y su consecutiva NKKN se observa un notable cambio de paisaje. Los primeros hoteles de 4 estrellas aparecen (Park Royal, Movënpick), las tiendas adquieren un aspecto más cuidado y edificios de oficinas de reciente construcción se hacen hueco entre comercios y viviendas.

NVT comienza justo donde termina el Distrito Tan Binh, nos lleva en su discurrir a través de Phu Nhuan y termina en el Distrito 3, a la altura del puente.

Yo destacaría tres puntos: el cruce de las vías del tren, las pagodas y el puente sobre uno de los canales, allí donde tiene lugar el cambio de nombre. Os dejo fotitos de todos ellos (en la foto de la pagoda, al loro con la carga que lleva en la moto un pavo que se ve justo debajo)





HITOS 4 y 5. NAM KY KHOI NGHIA.

Esta calle, que nos lleva al corazón de la ciudad y pasa junto a algunos de sus lugares más importantes, atraviesa el distrito tres y termina en el distrito 1. El Centro. Es, por tanto, muy entretenida, pero se estrecha bastante al comenzar el distrito 1, y aunque se convierte en calle de dirección única, es bastante incómoda por la densidad de vehículos (el tráfico de tres carriles pasa a dos).



Podemos decir que el punto 4 se corresponde con la foto de arriba (la del puente). Acelerad el pedaleo, que en estación seca huele a huevos podridos... Entre los hitos 4 y 5 se pueden encontrar cafés muy estilosos (con mucha bombilla y ornamento que sería exclusivamente propio de Navidad en nuestra parte del mundo). Sorprende el alto número de tiendas de pinturas, en las que cientos de cuadros cuelgan de las paredes o se agrupan en el suelo, en espera del turista de turno que pague tres o cuatro veces el precio que un local. No es difícil ver en su interior a un o una vietnamita pintando, lo cual le otorga cierto grado de autenticidad (que desaparece cuando te das cuenta de que la misma pintura puede ser comprada en el 90% de las tiendas...)




El hito 5 marca aproximadamente la entrada al distrito 1. Árboles de 10 y 15 metros de altura, jardinería, y gran densidad de tiendas, hoteles, restaurantes, y oficinas. Un paisaje totalmente diferente. El ciclista, desde luego, se aburre por aquí. Semaforos muy frecuentes, tráfico lento, muchos peatones cruzando arbitrariamente y... lo peor: los turistas. Un vietnamita cruza por cualquier sitio pero procura no poner tu vida -y la suya- en peligro. No hace movimientos impredecibles, permitiendo al flujo de vehículos intuir su trayectoria y esquivarlo. Un turista que lleva diez minutos esperando infructuosamente a que el torrente cese, de repente empieza a cruzar. Se asusta. Se para o acelera el paso mientras le entra el pánico, y si te paras ante el temor de atropellarlo, la lengua de metal que viene detrás tuya te puede dar un disgusto. Por lo tanto, ojo avizor a los pantalones cortos, chanclas, calcetines blancos y cámara fotográfica.



Son los peores...



HITO 6 Y ALREDEDORES. EL CENTRO.



Sin abandonar NKKN, llegamos a una manzana en la que a la derecha, unas altas rejas dan paso al palacio de la Reunificación (antiguo Palacio de la Independencia) mientras a nuestra izquierda se abre una espaciosa zona verde que antecede a la Catedral, la Oficina postal y otros edificios emblemáticos de la ciudad.


Aunque el tráfico sigue iendo intenso, las vías se ensanchan considerablemente, y ello, unido al inequívoco encanto de las zonas más nobles y modernas, hacen que el paseo se haga bastante agradable llegados a este punto. Los edificios que veréis, como adelanté en el párrafo anterior, son los siguientes:



- Palacio de la Reunificación o Palacio de la Independencia:



Símbolo de la victoria de Vietnam del norte sobre la coalición del sur y los Estados Unidos, este palacio fue inicialmente construido durante el dominio Fracés a finales del siglo XIX (1873). Entonces se llamó Palacio de Norondom, y dio cabida a la sede del gobierno de la Cochinchina hasta que, en 1945, desde marzo hasta septiembre, fuera tomado por los japoneses para volver a manos francesas tras la rendición nipona consiguiente a las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Tras la victoria de los vietnamitas sobre los franceses en 1958, el palacio adoptó el nombre de Palacio de la Independencia, y pasó a ser sede del gobierno de Vietnam del Sur.

En 1962, dos pilotos de la fuerza aérea Vietnamita se rebelaron y bombardearon el palacio, destruyéndolo en su práctica totalidad, por lo que hubo que rehacerlo con el actual diseño.

Durante la guerra de Vietnam, este edificio fue sede del poder de la coalición, y protagonizó varias escenas históricas el 30 de abril de 1975, cuando tanques del ejército Norvietnamita derribaron las verjas del palacio abriendo el camino para su toma, los últimos norteamericanos abandonaron Vietnam embarcando en helicóptero desde el tejado del edificio o generales del Viet Cong ondearon banderas de vietnam del norte desde las ventanas de diferentes estancias.

Nótese que en el vídeo que os cuelgo a continuación, aún no sabía yo mucho del edificio y se me escapó "Palacio Presidencial" en varias ocasiones. Son cosas del directo...





La catedral y la oficina postal:



La catedral (Saigon Notre-Damme) nos la encontramos tras girar a la izquierda una vez abandonado el Palacio de la Reunificación. A cualquiera que haya estado en París le traerá a la mente la preciosa Notre Damme de la capital Francesa, y es que este templo de ladrillo rojizo, finalizado en 1.880 por los franceses, presenta grandes similitudes con el de la capital europea.


Esta zona es muy espaciosa, ya que se encuentra al final del parque que la separa del palacio de la reunificación, y junto a la oficina postal, formando un bello conjunto monumental que debe ser parada obligatoria del visitante.


La oficina postal es continuamente aslatada por bandas de turistas. Es un edificio de estilo muy particular -puesto que combina varias tendencias- que se construyó entre 1986 y 1991, y fue diseñado por el arquitecto francés Villedieu. En el exterior, las bóvedas sobre los pilares de la fachada, que dibujan estéticas arcadas, y un reloj que, con más de cien años sigue dando la hora exacta, marcan este edificio de escalinatas de granito coronadas por grandes puertas. En su interior, el elegante techo abovedado le confiere frescor y buena iluminación, y tres pinturas llaman nuestra atención desde el primer momento:


- Al entrar, en las paredes a izquierda y derecha del hall, sendos mapas rezan, respectivamente, "Saigon et ses environs, 1892" (Saigón y su entorno, 1982), y "Lignes telegraphiques du Sud Vietnam et Camboya 1936", que no necesita traducción.

- Al fondo, presidiendo la estancia, una imagen de Ho Chi Minh contempla desde lo alto a los visitantes.













La ópera de Saigón:



Éste es mi edificio favorito. De estilo Gótico-flamígero, y destilando aires de la Tercera República Francesa, su característica más fácilmente identificable es su gran arco de entrada, inspirado en "Le Petit Palais", construido en la misma época y actualmente museo de Bellas Artes de París.

Señorial, elgante, limpio y eternamente cuidado, no es que se asiente en el centro de la ciudad, sino que ésta se ha ido organizando de forma que los hoteles y restaurantes más lujosos, los edificios más vistosos, las mejores boutiques y la mayoría de los grandes eventos se localizan junto a esta joya.



Pero su historia no ha sido precisamente un lecho de rosas. Construida en 1901, en plena dominación Gala, varias polémicas la acompañaron desde su nacimiento. En principio, en un emplazamiento muy cercano se instaló un teatro de campaña en el que la legión Francesa disfrutaba de actuaciones, fue allá por 1864. En 1898 se decidió la construcción de un teatro permanente para proporcionar divertimento a la emergente clase media de la ciudad, pero pronto se demostró que su decoración resultaba excesivamente recargada para los habitantes de la época, y que los cada vez más numerosos bailes y locales de moda iban restando audiencia a las funciones, por otro lado financiadas por el gobierno Francés. De esta manera, el gobierno municipal decidió cambiar la fachada principal para darle un aspecto más informal, y convertirla en sala de baile. Pero los bombardeos aliados en 1943, que la dañaron gravemente, dejaron al edificio sin uso definido.


En 1954, tras perder la batalla de Dien Bien Phu y, con ella, la soberanía sobre Vietnam, el edificio de la ópera fue utilizado como refugio para los civiles galos que huían del norte.



En 1955 fue restaurada, pero fue dedicada a acoger la Cámara Baja del Gobierno Sur-vietnamita.
En 1975, tras la comentada caída de Saigón, el edificio volvió a ser dedicado a la función para la que fuera concebido, y desde entonces sigue ahí, para que yo lo vea al pasar por Dong Khoi.

Ni qué decir tiene que, por ser la zona más glamourosa de Saigón, el paso por este punto es sumamente agradable. Pero ojito con las distracciones, que podemos tener un disgusto.

HITO 7. EL AYUNTAMIENTO.



Como todos los que os estoy comentando desde que nos adentramos en el distrito 1, éste es otro de los archi-turísticos edificios de la ciudad. Cientos de guiris se fotografían frente a él a diario.

Por supuesto, también de estilo francés, pertenece al Gobierno Vietnamita y se rodea de ese aura de inaccesibilidad que envuelve aquí a todo lo gubernamental. Guadias de uniforme verde vigilan armados desde sus garitas a todo lo que se mueve.

Ah, por si alguno no se lo esperaba, frente a este edificio hay una estatua de Ho Chi Minh leyendo un libro con una niña.






Avanzamos y dejamos a nuestra derecha el Ayuntamiento, continuando por la amplia pero siempre atestada Le Loi. Es aproximadamente un kilómetro más adelante que nos encontraremos con la rotonda en la que, a nuestra derecha de nuevo, tenemos el famosísimo Benh Tanh Market. Merece la pena que le dediquemos unos párrafos a este más que visitado mercado del centro de Saigón.


Ben Thanh Market, o mercado Ben Thanh.


Este conocido mercado es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Como mercado, nació en el siglo XVII, cuando asociaciones de comerciantes se establecieron junto al río Saigón para desarrollar sus actividades. Los franceses construyeron un edificio para acoger formalmente a los comerciantes de la zona, en 1.859. Pero el edificio sucumbió a las llamas en un incendio en el año 1.870, después de lo cual fue reconstruido para convertirse en el mercado más grande de la ciudad.

Hoy día ocupa un emplazamiento algo más alejado de las cenagosas orillas del río, formando un centro logístico de gran importancia al acoger gran número de paradas de autobús y lo que en un futuro será un intercambiador cuando la línea 1 delmetro de HCMC sea una realidad.
Su interior, como todo mercado que se precie, es una amalgama de puestos en los que la variedad de artículos es tan amplia como mareante; y es que la temperatura, número de puestos, nivel de ruido y olores -especialmente donde se venden carnes o pescados- pueden acabar en amago de lipotimia si te descuidas. En mi opinión es más agradable hacia el exterior, pues se corta al tráfico una de las calles que lo rodean y se puede comer en bares callejeros situados sobre el asfalto, o comprar en los puestos de los laterales, con un aire algo menos viciado.
Por las noches se montan puestos ambulantes en el perímetro del edificio, y cientos de turistas desparraman sus dongs para gusto y beneficio de los locales. Cenar en uno de los restaurantes al aire libre es una experienca típica y muy divertida, si bien puede que la limpieza no sea la esperada por un occidental.

Y, por fin, hemos llegado a ese punto del cual os colgué grabación hace unos días. La intersección en la que cerramos el polígono superior (ver mapa) y giramos a la izquierda para dirijirnos al distrito 4, cruzando el puente. Aquí tenéis uno de los muchos cruces que he de sortear en la bici cuando me voy de excursión.

A mí me gusta.



HTOS 7 AL 8. DISTRITO 4.
Nos alejamos del centro de la ciudad y, conforme dejamos atrás rascacielos y jardines, y entretanto llegamos al cuidado y moderno Distrito 7, atravesamos un barrio algo gris que no ha sabido desprenderse de esa atmósfera desagradable propia de los entornos de zonas industriales en declive dentro de las ciudades. Según me cuentan, en esta orilla del río se venían llevando a cabo labores de carga y descarga de materiales auxiliares, maquinaria, etc, y reparación de embarcaciones, a la vez que servía de zona para almacenamiento de mercancía y alojamiento de obreros y tripulaciones relacionadas con las actividades mencionadas.
Así pues, nuestro camino discurre entre calles de discreto atractivo