martes, 29 de diciembre de 2009

NAVIDADES Y NOCHEVIEJA: LAOS Y TAILANDIA.



Hola de nuevo. (Ésta es la versión corregida de la entrada incial, ahora sí, con sus tildes y sus avíos)

Tenía sólo 9 días libres antes de finalizar el año, y entre el cambio horario y los dos días de avión, me iban a saber a poco en Españaa. Así que decidi pasarlos fuera de Vietnam (a España volveré en unas cinco semanas).

He pasado la Navidad en el oasis de serenidad que ha resultado ser Vientián, capital de Laos, y he aprovechado para volver a Bangkok, a donde vine por trabajo en Septiembre para, esta vez sí, conocer un poquito más la ciudad y su entorno. Bangkok, de todo menos sereno, quizás sea un buen sitio donde despedir el 2009 y empezar el año nuevo con un diez.










Bangkok. Watt Phra Kaew





Vientian. Watt That Luang.





Las Navidades ya ni las felicito: en primer lugar, es tarde, y en segundo lugar, hace muchos años que no las entiendo.

El fin de año es diferente: al menos desearos -que no es poco- que tengáis trabajo y os encontréis bien. Por mi parte, ya estoy preparando la bolsa de cotillón para, matasuegras en la boca, gorrito de colores en la cabeza y confetti sobre los hombros, sonreír estúpidamente y alegrarme mogollón no sé de qué. Por cierto, que tendré que hacerlo dos veces: una cuando aquí sean las doce, y otra cuando seis horas mas tarde sean las doce en España (por solidaridad).


A lo mejor empalmo las dos...

Os contaré cosas de Vientiane y Bangkok cuando vuelva a "casa" (Mi Ho chi Minh City del alma)

Abrazos. Y pasadlo lo mejor posible.

.

lunes, 7 de diciembre de 2009

CAMBOYA 1. ANGKOR, O LA CIUDAD FANTASMA.




Imaginaos la ciudad más grande de la época preindustrial. Imaginaos civilizaciones organizadas en núcleos de población mayores que los impresionantes asentamientos mayas o aztecas. Imaginaos que esas civilizaciones se hubieran establecido en medio de la jungla y que, por caprichos de la historia, tras la marcha de sus habitantes huyendo de sus enemigos la ciudad hubiera quedado perdida, abandonada, languideciendo entre la vegetación y la fauna salvaje durante cientos de años sin presencia humana alguna.

Estáis imaginando la historia de Angkor y los templos que la rodean. Una historia que supera a la ficción; una realidad que te hace sentir minúsculo en el tiempo. Un salto al pasado.
Una maravilla que ha estado oculta por la naturaleza y cuya desvirtuada belleza inicial le otorga un encanto salvaje.




SIEM REAP (Siem Riep en Español). EMPEZANDO DE CERO.



Con unos 150.000 habitantes, Siem Riep es una pequeña ciudad de la paupérrima Camboya. Ha tenido la suerte de encontrar en los templos una importante fuente de ingresos que le ha permitido pasar de la economía de subsistencia de la pesca y la agricultura a una ligeramente más desarrollada industria turística y hostelera que aun así no consigue tirar del carro de una pobreza desoladora, fruto de una terrible historia de guerras, genocidios, expolios y corrupción. La renta per cápita media de 2008 en el país fue de 818 dólares americanos (unos 445 euros)




Como la práctica totalidad del país, tras la dictadura de Pol Pot (1975-1979) quedó desolada, y sólo el empeño de emprendedores (fundamentalmente franceses) que quisieron explotar las posibilidades turísticas de su patrimonio arqueológico, y las ayudas extranjeras -que llegaban y se marchaban al ritmo de golpes de Estado, elecciones y guerras relámpago- pudieron conseguir lo que Siem Riep ofrece al visitante ahora: la imagen de una ciudad que se esfuerza en sacudirse de la miseria agarrándose a los dólares de aquellos que viajan hasta tan lejos para dejarse embrujar por sus encantos.


Se puede decir, por tanto, que como el resto del país, Siem Riep empezó de cero en la década de los ochenta, y lo hizo con la clara ventaja que sus tesoros de piedra le otorgaron. Así, a pesar de su bajo nivel económico, los habitantes de la ciudad pueden considerarse afortunados por disponer de ciertas infraestructuras básicas, un centro lleno de restaurantes abarrotados de extranjeros y una constante entrada de capital for'aneo del que la mayoría apenas coge unas migajas, pero que les permiten seguir viviendo.





La Distribución de Siem Riep es bastante simple: se extiende de Norte a Sur a ambos lados a lo largo del río del mismo nobre, si bien con mayor profusión en la margen derecha. No son muchas las atracciones de las que se puede disfrutar dentro de la ciudad, pero suficientes teniendo en cuenta que la mayor parte de la estancia será consumida entre la visita a los templos y el lago Toan.


En la zona sur, justo donde el río hace un quebro hacia el Este, se encuentra el centro turísitco, siete u ocho pequeñas manzanas que se disribuyen alrededor del "Old Market" -un mercado del que ahora hablaremos- y en las que se apiñan decenas de restaurantes que ofrecen exóticas comidas por precios que, rozando lo barato para los turistas, suponen cifras astronómicas para los locales. Esta es la zona a la que ir por las noches a cenar y ver el ambiente, y el último día para hacer las compras.








EL TUK-TUK. LA SOLUCIÓN IDEAL PARA UN TRANSPORTE FLEXIBLE Y BARATO.






Ya tuve opotunidad de comprobarlo en la vecina Bangkok: en estación seca (de noviembre a abril, más o menos) el tuk tuk es un medio de transporte ágil, flexible y barato que, además, te permite contactar mucho mejor con el entorno al ofrecerte vistas y sonidos sin barreras.

En mi caso, la decisión la tomaron por mí las circunstacias. Este viaje lo preparé con unas 10 horas de antelación: en el aeropuerto, de vuelta de un viaje de empresa perdí la cabeza y me compré el vuelo a Camboya sólo 12 horas antes de la partida, y después, en casa, reservé el hotel a la carrera. No tuve más tiempo para estudiar qué visitar que las horas de sueño de las que me privé esa noche.

Y no, no me preocupé por encargarle al hotel un servicio de recogida en el aeropuerto. Así que cuando abondoné la terminal, teniendo en cuenta que mi maleta salió de las últimas, me encontré con que el último taxi acababa de irse y con que tendría que esperar unos quince minutos. Con treinta grados de temperatura, un sol abrasador, la maleta y el ordenador -trabajé algo- acuestas, y cansancio para llenar sacos, ver aparecer a Tzista con su "carromato enganchado a una mobilete" me pareció un envío de la Providencia. Entonces me acordé de las recomendaciones de algunos blogueros que había leído la noche anterior: por unos 15 dólares americanos la joranda, un conductor de Tuk Tuk con un nivel medio de Inglés será tu sombra y te enseñará los lugares que elijas.

No tardó ni diez minutos mi amigo Tzista en proponerme el trato: por 15 USD sería mi guía y mi conductor. No podía imaginarme que me esperaría incansable allí donde le dijera hasta la hora convenida, respondería una y otra vez a todas mis preguntas sobre el país, la ciudad o los restos arqueológicos, me aconsejaría -ante mi insistencia- sobre los sitios por donde no se mueven los turistas e incluso se tomaría unas cervezas y cantaría en un karaoke conmigo.

Toda una aventura que recomiedo encarecidamente, por más que algunos de los trayectos no sean del todo cómodos en los precarios sillones, y la imposibilidad de disfrutar de aire acondicionado te haga volver al hotel sintiéndote pegajoso.






Contratar a alguno será muy fácil, puesto que la ciudad está abarrotada de ellos. Si no los encontráis en el aeropuerto, os acosarán en cada esquina.

"Tuk-Tuk, Sir?"



Existe otra posibilidad que, de haber tenido un día más, me habría gustado probar: alquilar una bicicleta. El alquiler, de un dólar diario, incluye la bici y un candado para asegurarla. Creo que hay que dejar 30 dólares en depósito, pero no lo pude comprobar por mí mismo. si te gusta hacer ejercicio, recorrer los 8 kilómetros que separan la ciudad de los templos, envuelto en jungla y espectaculares imágenes, debe de ser toda una experiencia.










LOS TEMPLOS. LA VISITA OBLIGADA.

La red esá inundada de descripciones de esta joya arqueológica, su historia, sus leyendas y trillones de megapixels de los artistas caseros que la fotografía digital ha traído a nuestras vidas.

Aun así, no soñéis que os vais a librar de mis cursiladas. Hablemos, pues, del tema.


UN POCO DE HISTORIA:

Como casi todo el legado histórico de carácter espectacular del que hoy disfrutamos, Angkor es fruto de dos causas, muchas veces más que interrelacionadas: Religión y afán de poder. He aquí otro ejemplo de cómo los humanos podemos ser imaginativos y creadores de fantásticas obras, y cómo podemos destruirlas o abandonarlas en pro de la búsqueda de riquezas y poder territorial.


Hasta el siglo IX, esta zona del Sureste Asiático estaba ocupada por Java (Indonesia). Poco después del año 800, el rey khmer Jayavarman II proclamó la independencia de Camboya, y base de alianzas comenzó la expansión de su reino, cuya sede estableció a unos kilómetros al norte del inmenso lago Tonlé Sap.

La ciudad se hizo eco de la prosperidad de la zona, y fue creciendo a la vez que iba generando templos, infraestructuras y grandes asentamientos que se nutrían de la pesca del lago y las abundantes cosechas. Estudios realizados con fotos tomadas por satélite indican que, con mucha diferencia, Angkor fue la mayor ciudad de la historia previa a la Revolución Industrial. Los números no dejan lugar a dudas: se calcula que la que clama por ser la segunda ciudad preindustrial por tamaño, la Maya Tikal, poseía una superficie de unos 150 kilómetros cuadrados.

Angkor se extendía sobre 1.000.

Para que os hagáis una idea, ésa es aproximadamente la extensión de la actual Los Ángeles, en los EEUU.












LA DECADENCIA Y EL ABANDONO:





Según los expertos, parece ser que un importante cambio climático en la zona durante los siglos XIII y XIV debilitó la fuerza del reino. Terribles sequías -o terribles inundaciones, que no se aclaran- asolaron las tierras y las cosechas desaparecieron. Esta circunstancia fue aprovechada por los Thailandeses (Siam) para tomar la ciudad en el año 1.431 y expulsar a sus habitantes hacia el sur, cerca de la actual capital de Camboya, Phnom Penh.



Los templos, los palacios, los monumentos, todos fueron abandonados salvo Angkor Wat, que permaneció como lugar de culto Budhista. Comenzaba la historia de unas edificaciones que sería pronto engullidas por la jungla, en irremediable rendici'on frente a la poderosa naturaleza que reclamaba sus posesiones. Sólo el sonido de la fauna del lugar sería testigo del sigiloso avance de la vegetación que, en búsqueda de los terrenos de los que fue expulsada, acabó protegiendo con su verde manto los vestigios de la ciudad.



Y pasaron annos, décadas, ¡siglos! durante los cuales las piedras fueron sucumbiendo al lento abrazo de aquellos brotes verdes que un día aparecieran entre las llagas de la mampostería y, cientos de años más tarde, se conviertieron en impresionantes árboles del tamanno de edificios de diez plantas.



Imaginar el proceso resulta sobrecogedor. En varias ocasiones me senté a contemplar cómo increíbles árboles de metro y medio de diámetro se apoyan sobre frágiles edificios de piedra agrietada y gris, maltratada por el tiempo y el olvido, debilitada tras años en los que el único cuidado recibido fueron las lentas caricias de las ramas.



Ante tal demostración de fuerza y ante la realidad de procesos centenarios te sientes minúsculo, insignificante, ridículo.





DISTRIBUCIÓN DE LOS RESTOS.





Antes de continuar, os pondré en contexto espacial para que os hagáis una idea algo más aproximada.

En el mapita que podéis ver a la derecha, observaréis que el complejo está formado por varios grupos de monumentos entre los que destacan Angkor Wat y Angkor Thom, algunos de tamaño medio como Preah Khan, Ta Prohm o Banteay Kdei, y varios algo más pequeños: Neak Pean, Ta Som, o Phonm Bakheng, entre tantos.

La experiencia de quienes han estudiado el lugar nos deja dos recorridos diferentes para realizar las visitas: el pequeño, en rojo, y el grande, en verde, que comprende a los dos. El primero de ellos supone unos 27 km. El segundo, alrededor de diez más. Os dejo un vínculo a una interesantísima página -en inglés- en la que descargarse gratuita y legalmente el libro que en 1.944 Maurice Glaize (Francia), que estudió los templos durante años, publicó en Saigón, actual Ciudad de Ho Chi Minh, y lugar donde reside un servidor: http://www.theangkorguide.com/

Yo, que no tuve demasiado tiempo para preparar la visita -ya lo sabéis-, me lancé a la aventura, y consciente de que volveré a pisar esas piedras con más preparación si nada lo impide, me dejé llevar por Tzista, que en los dos días que dediqué a ver templos me llevó a lo que podemos llamar la vertical Este del esquema que os he puesto antes (desde Angkor Wat hasta Preah Kanh) con una escapada muy especial al infinitamente fotografiado Ta Prohm, donde árboles y piedra se funden en imposible equilibrio.

ANGKOR WAT




Como ya os he comentado, es el mejor conservado, ya que nunca -cuentan- fue abandonado a su suerte, como lo fueran buena parte de los demás.



Su visión sólo puede ser descrita como sobrecogedora. Rodeada por un perfecto rectángulo de fosos de agua de 190 metros de ancho que le proporcionaba protección, esta única construcción de piedra se extiende sobre alrededor de 200 hecatáreas (una hectárea=un campo de fútbol). De murallas para dentro, unas 82 hectáreas.
Se tardó 37 años en construirlo.


Templo de culto budhista desde el siglo XII hasta la actualidad, se cree que su misión inicial era la de acoger los restos del rey que la mandó construir, Jayavarmán II.



Pero Angkor Wat no es sólo una joya arquitectónica; sus interminables bajorelieves (unos 11.000 metros, sí, sí, once mil) describen escenas de la época que casan con los textos de los historiadores, ofreciendo piezas para completar el puzzle de la religión, sociedad y vida en general de los Jemeres.


Cuando terminéis de visitar el edificio principal, por favor, adentraos en la espesa jungla alrededor. Puede parecer atrevido, pero los caminos están trazados en sencilla cuadrícula y, aunque tengas la impresión de haberte perdido -yo me perdí-, enseguida encontrarás algún punto de referencia. Entre la espesura de los alrededores se esconden pequeñas edificaciones que, asomadas a los fosos de agua, ofrecen magníficas imágenes y te permiten una visita menos concurrida (normalmente esas excursiones las hace menos gente, habitualmente cansada y algo asustadiza respecto a lo de andar entre árboles y maleza)


Mi consejo se vais a verlo es que os estudiéis alguna de las guías que se pueden encontrar en internet de forma gratuita, o compréis alguna en el aeropuerto o alguna tienda (serán en inglés). Leer detalladamente a qué se dedicó cada zona o porqué tenía tal configuración en vez de otra, le confieren a la visita un valor muy especial. Id sin prisas, sentaos de vez en cuando a descansar y pensad la historia de lo que véis. Imaginad a los ciudadanos de la época caminando por las interminables galerías, los penosos trabajos de construcción, las batallas libradas fuera y dentro del recinto, los sacrificios, los rezos...


Un ejercicio maravilloso.



EL BAYON. EL TEMPLO DE LAS CARAS.





Como un Dios omnipresente. Vigilante y siempre atento a nuestros actos. Así se alza entre la exhuberante vegetación El Bayón. Una magnífica construcción cuyo rasgo diferencial lo constituyen las caras de varios metros cuadrados de superficie, que te observan con relajada pero a la vez inquietante sonrisa.

El Bayon se encuentra dentro de la ciudad llamada Angkor Tom, en medio de una amplísima zona de jungla acotada por un perfecto rectángulo amurallado originalmente con muros de 8 metros de altura, y por supuesto también flanqueado por fosos inundados. Al adentrate en el recinto por cualquiera de sus accesos notas que la naturaleza a tenido aquí más oportunidades de regresar por sus fueros que en Angkor Wat. Y es que murallas y pequeños conjuntos aparecen enredados entre las raíces y los troncos de árboles centenarios. Preludio de lo que podrás observar más tarde en Ta Prohm en grado superlativo.



Construida por Jayavarmán VII, Angkor Tomb tuvo en el Bayón su templo central. Existen numerosas teorías sobre el origen de las caras: guardianes de los puntos cardinales, deidades, la imagen de el propio rey o varios de ellos... lo cierto es que en cda una de las entradas del templo, torres de hasta 23 metros de altura con caras dispuestas en perfecta alineación con los puntos cardinales te dan la bienvenida.








EL MISTERIO DEL DINOSAURIO DE ANGKOR TOMB.





Exise en Angkor Tomb un punto muy estudiado, que podría constituir una prueba que tirara por tierra miles de las hasta ahora aceptadas teorías sobre la vida del hombre y otros animales en la Tierra:

En las pilastras de la zona sur de la entrada Este, existen bajorrelieves de animales contemporáneos: búfalos, serpientes, monos... ¡y un dinosaurio!




No son pocos los que atribuyen esta representación a una posible y probable presencia de dinosaurios en las junglas de la Camboya del siglo XII. Entre los distintos grabados se observan animales mitológicos; en concreto, las chinescas serpientes con patas -adragonadas, podríamos decir-, pero la mayoría son imágenes de la fauna del lugar. ¿Cómo podrían tallar una figura tan similar a la de un estegosauro sin haber visto uno? Os dejo aquí al lado un dibujito de uno de estos animalitos para que podáis comparar. Algunos expertos hablan de la posibilidad de que se encontrara un fósil durante las excavaciones, y que ello les proporcionara la información para realizar la talla.

Sea como sea, una interesantísima curiosidad más de este enigmático lugar.