domingo, 23 de diciembre de 2012

VIETNAM Y EL SEXO.

El lago Hoan Kiem. Ya os adelanté en mi entrada sobre Hanoi que éste es uno de los sitios de concentración de parejitas buscando algo de intimidad al cobijo de los árboles y algo de romanticismo junto a la belleza del paisaje. 

Hola a todos, viciosillos.

Qué prestos os habéis dispuesto a leer la entrada en cuanto habéis visto el título, ¿eh?... Parece que os estuviera viendo, la avidez en el ratón y la picardía en los ojos...

Sexo. La palabra mágica.

Pues sí. Como en todos sitios, allí donde haya hombres y mujeres -y el resto de combinaciones- nuestro software nos hará caer en las mismas tentaciones, tropezar con las mismas piedras y divertirnos de la misma forma. Y con ello meternos, o dejarnos meter, en los mismos líos.

Vietnam, obviamente, no es una excepción, aunque hay algo de encanto en la forma de afrontar los asuntos de la carne en este querido país. Os contaré hoy algo de lo que he averiguado al respecto en estos años de investigación...

Quiero dejar claro antes de continuar que ésta es la más atrevida de mis entradas, y que, como cualquier visión desde el exterior en un tema en el que los datos de campo no son fáciles de obtener, mis opiniones pueden estar equivocadas o basadas en muestras irrelevantes. Que nadie se sienta ofendido por mis palabras; sólo pertenden reflejar mis impresiones, con la subjetividad y el riesgo añadido de las generalizaciones.

RATÓN DE CAMPO Y RATÓN DE CIUDAD. O DE LA NOCHE AL DÍA. 

Como tantas veces habéis leído en mis notas, Vietnam es un país eminentemente rural, con casi un 70% de la población viviendo aún alejada de la modernidad de las grandes ciudades y con unas paupérrimas infraestructuras que hacen de la comunicación una lejana utopía.

Así las cosas, las diferencias en la vida de aquellos que viven en el campo y aquellos que lo hacen en la ciudad son abismales. Donde apenas hay agua potable o electricidad no hay internet, televisión u otras formas de contacto con el mundo exterior que ayuden a modernizar la mentalidad. Y la luz de la apertura tardará aún años en iluminar las vidas de los que consumen sus días trabajando la tierra.

No me extrañó, por lo tanto, oír que fuera de las capitales aún se casa a niñas en función del interés, se desconocen la mayoría de las medidas de anticoncepción o la información sobre las enfermedades de transmisión sexual es mínima. A veces nula.

Sólo puedo pues llevaros por esta incursión en la intimidad vietnamita a las grandes ciudades y sus gentes, y a cómo los juegos del amor y el placer se abren camino por estos lares.

LA EXCLUSIVIDAD DEL GOZO. ¿COSA DE HOMBRES, O TIEMPOS CAMBIANTES?

Tabúes del pasado.


Me llevaría demasiado tiempo resumir fuentes, situaciones, conversaciones y otras vías de investigación; mi impresión es que ésta es todavía una sociedad machista en la que el papel de la mujer está relegado a un segundo plano y en el que se presencian injusticias que a cualquier observador de mentalidad occidental le resultan difíciles de digerir.

Bares llenos sólo de hombres que toman cerveza por las noches mientras sus mujeres les cuidan a la camada, niñas que son educadas en la convicción de que al marido a que servirle y diarias escenas con sintonía de NODO me llevan a la convicción de que la preocupación por el bienestar de sus mujeres no es la primera prioridad de muchos en Vietnam.

Bienestar,  en el sentido más amplio. He tenido ocasión -no demos más detalles- de conocer un poco las realidades de ciertas personas cercanas, y basándome en mis vivencias personales, los testimonios de terceros, los comentarios de mis compañeros e ingenieros, y por supuesto la información que me proporciona mi mujer, llego a la conclusión de que entre las sábanas también se dan estas grandes diferencias.

Entended que huya de fuentes y textualidades, pero lo cierto es que según parece, en mi generación y las anteriores, la cultura del goce femenino no ha sido muy bien entendida ni practicada, y en las palabras de quienes se sinceraron conmigo o con mi mujer en este sentido, prevalece cierta frustración por lo no explorado. Determinadas prácticas eran cosa de chicas malas o tipos raros.

Tabúes, inercia, falta de comunicación con el exterior y sometimiento de género. Sinónimos de insatisfacción femenina en cualquier país en vías de desarrollo. No hace falta volar a Vietnam. Probablemente nuestras abuelas nos hablarían de lo mismo.

Los tiempos modernos y las nuevas generaciones. Un cambio radical.

Una de las características más sorprendentes de la sociedad Vietnamita es la aparición de una rápidamente emergente clase media en las grandes ciudades. El desarrollo industrial y financiero de Hanoi o HCMC, con una notable proliferación de edificios repletos de oficinas y una notable oferta de puestos de trabajo, está resultando en el surgimiento de esta capa social que empieza a poblar el enorme vacío existente entre ricos y pobres.

Profesionales liberales, pequeños empresarios y la incorporación de la mujer al mercado laboral hacen que el número de hogares en los que entran dos sueldos o en los que las necesidades mínimas están cubiertas vaya en alza. Y todo ello, mezclado con los intrincados parámetros socioculturales que conlleva -acceso a la comunicación, incremento del nivel cultural, mayor independencia femenina...- resulta en familias que, quienes sentimos algo por este país, disfrutamos viendo: niños que estudian idiomas, internet en casa, vida social y algo muy importante: el giro de las antiguas prioridades hacia necesidades de un orden menos perentorio.

Es así como contemplo el nacimiento de este estrato en el que jóvenes parejas y sus hijos adquieren hábitos e inquietudes ajenos a sus padres: los relacionados con el ocio y el disfrute.

Y como no podía ser de otra manera, esta avalancha de modernidad tiene un reflejo en los asuntos de dormitorio. Internet nos asoma a cualquier sitio, y la velocidad de aprendizaje y adaptación del ser humano puede ser asombrosa...

Si queremos afinar más, podríamos decir que en la indefinida zona de los treintaytantos existe una frontera invisible por debajo de la cual, en las grandes urbes de Vietnam, los paisanos reaccionan a la llamada de la naturaleza con la naturalidad, apertura y presteza con que lo hacemos en nuestro civilizado occidente. Eso sí, arreglándoselas con los medios al alcance.

JÓVENES Y ADOLESCENTES. SOLUCIONES CON ENCANTO. 

Escribiros sobre esto me trae una sonrisa a los labios; quiero hablaros de algunas costumbres amorosas que sobre todo he observado en Saigón entre adoloscentes -y no tan adolescentes- y que me despiertan simpatía y ternura: la de ir al parque a besarse -nada nuevo- y besarse... ¡sobre la moto!

La verdad, no consigo poner todas las piezas del puzzle juntas, pero se me occurren varias razones que pueden haber desembocado en esta peculiar estampa que puede verse en las noches de los fines de semana en los perímetros de la mayoría de los parques de la ciudad.

Acaso sea la falta de asientos suficientes. Acaso la excesiva oscuridad de las zonas más internas del parque (alguien me dijo eso, pero yo lo vería más como una ventaja que un inconveniente, sinceramente). Acaso la falta de un lugar para aparcar la moto y tenerla vigilada o, quizás y para simplificar, pura costumbre.

Sea como sea, la imagen no tiene parangón. En los perímetros de los parques (no dentro, porque no se puede acceder con las motos) decenas de parejas aparcan sus vehículos a cierta distancia, se sientan uno frente a otro, en paralelo o cualquier otra combinación -que no hace falta ser morboso- y entre charlas, risas y tonteos, se entregan a la noble labor de besarse y a otras actividades asociadas.

La noche cae y los instintos aprietan, y llegan más motos. Y la distancia entre éstas se reduce. Así hasta que el recinto del parque se ve rodeado por un cinturón de motos que, separadas apenas un metro una de otra, reducen el concepto de intimidad al privelegio de saber que esa mano es tuya o de tu media naranja, y no de los vecinos de acera.
Parque Hoang Van Thu, en Saigón

Os vais haciendo con la idea. Una calle normal pasa junto a un parque, y cuando miras desde el coche, ves que las aceras -con sus farolas funcionando e iluminando el panorama- están ocupadas por una hilera de motos sobre las que jóvenes parejas hacen equilibrios para juguetear sobre los sillines de scooters y otros vehículos de dos ruedas.

Pero eso no es todo.

Por si la invasión a la privacidad no fuera suficiente, a la congregación de personal no podían faltar los que quieren hacer negocios, con lo que innumerables puestos ambulantes se instalan también en las ya abarratodas aceras para abastecer a los amantes de agua, refrescos o cualquier otra cosa que se les antoje.

Parece una feria. Tanto es así que te das cuenta de que ante la total exposición a las miradas curiosas, algunas parejitas -muchas- se echan por encima los impermeables -siempre prestos a proteger de una lluvia torrencial- o algún abrigo que, por casualidad, suele ocultar zonas situadas bajo el centro de gravedad del cuerpo.

Cuando veáis a una joven pareja en moto acarreando un abrigo a 30 grados... ya sabéis a dónde van.


LA COSA SE PONE SERIA. EL SIGUIENTE PASO.

No sólo de pan vive el hombre, y tanto equilibrio en la moto puede llegar a desequilibarle las neuronas a cualquiera, y como no es plan de montar el numerito en la acera ni ponerle los dientes largos al que vende el agua de coco a dos metros de ti, de nuevo la necesidad apremia al ingenio para buscar "soluciones" a las presiones internas.

La falta de infraestructura. un factor vital.

Es muy fácil instalarse en la sorpresa y los aspavientos, pero lo cierto es que lo que ahora os cuento no es fruto de otra cosa que la carencia de recursos. Muchos de nosotros hemos tenido coche desde los dieciocho, o una segunda vivienda familiar, o la de un amigo, o todo ello. Pero la mayoría de estas gentes no pueden costearse tales privilegios, y cuando las gónadas tocan retreta aparece un nuevo desafío.

¿Dónde leches lo hacemos?

Habitaciones por horas. Hostelería a su medida.

Pues sí. Como ya os estaréis imaginando por el título, la solución la trajeron los dueños de pequeños hoteles -normalmente de una estrella o incluso de categoría sin catalogar- que, ante la apremiante demanda, decidieron alquilar habitaciones por horas.

Estos hoteles se pueden ver por doquier, y sus dueños se encargan de que puedas identificarlos fácilmente mediante la instalación de grandes carteles donde se especifica el precio por noche, por dos horas, por una hora y, en algunos casos, hasta por media hora, para los más rápidos.

Lo del Simca 1000, pero en el Sudeste Asiático.

Durante mi primer mes en Vietnam, a comienzos del 2009, decidí quedarme en un pequeño hotelito que había justo junto a la oficina, porque quería buscar casa en las proximidades y ésa era prácticamente la única manera. Tardé un par de semanas en preguntarme por qué algunas parejas se registraban en el hotel para marcharse tan sólo un rato después, duchados y sonrientes.

Cuando me enteré, le encargué a la dueña que comprara toallas y sábanas y que les bordaran el número de mi habitación si no quería que me marchara inmediatamente. Al día siguiente, ya tenía personalizado todo lo que consideré necesario.

Interrogada la dueña al respecto, me comentó que no era su intención que el negocio viniera de la prestación de ese servicio -que no se anunciaba en ningún lado- pero que en los fines de semana la demanda era enorme, y que Business is Business...

PROFESIONALES DEL SEXO. LO ESPERADO MÁS UNA SORPRESA.

La prostitución está prohibida en Vietnam. Es ilegal practicarla y consumirla, aunque a la vista del mercado nocturno parezca difícil de creer.

No es mi intención disertar sobre el tema, ya que no he profundizado mucho en él, pero sí quiero haceros algunos comentarios para que sepáis qué suelo pisáis y no os llevéis sorpresas desagradables.

Chiquitas en moto.

Como ya describiera en mi primera entrada -¡hace más de cuatro años!- otro rasgo distintivo de este país es que las prostitutas, en muchas zonas, ofrecen sus servicios en moto.

Entiéndaseme. No es que la prestación del servicio se lleve a cabo en la moto. Es simplemente una forma de cubrir más zonas de trabajo con menos esfuerzo: las chicas se desplazan en moto y se acercan a sus clientes cuando éstos caminan por la acera, cruzan la calle o, en los casos más dinámicos, conducen su propia moto.

Si os movéis por el centro de Saigón o Hanoi, sois varones y vais caminando solos al anochecer, es bastante probable que se os acerque alguna. No seáis ilusos; es muy poco probable que hayáis ligado, por mona que os pueda parecer la chica en cuestión.

Os invito a leer mi primera entrada, cuando en uno de los correos hablo de la aproximación de la que fui objeto por parte de una de estas muchachas.

Karaokes y salas de masajes. Terreno de nadie.

A poco que miréis a vuestro alrededor, prácticamente en cualquiera de las áreas comerciales o aledañas cientos de neones, anunciando salas de masajes y karaokes de varias plantas, os marillearán las retinas hasta el paroxismo.




Jóvenes "masajistas" esperan a que lleguen
clientes mientras ven la televisión.
Existen decenas de buenos sitios en los que se puede recibir un fantástico y relajante masaje, y sabido es que los karaokes son una de las formas preferidas de diversión de habitantes del Sureste Asiático de todas las edades. Quizás sea por eso que es tan sencillo ocultar intercambios carnales tras las puertas de estos negocios.

Los masajes y la trampa del final feliz. 

A duras penas me he resistido a copiar y pegar aquí lo que escribí en 2008, pero prefiero que lo rebusquéis. Es muy divertido y prometo que me pasó de verdad.

Como ya os contara, en las salas de masajes se da mucho una prostitución de bajo nivel a la que, no sin gracia, se le llama "Masaje con Final Feliz" (Happy Ending Massage). El principio es muy sencillo:

Normalmente, las masajistas son jóvenes, y en muchos casos guapas (desconfiad donde veais que todas son jóvenes y guapas). De ahí que al placer inherente al masaje se una cierta cosilla por eso de ser acariciado por una veinteañera. Los aceities aromáticos, la música relajante y la baja iluminación terminan de crear esa atmósfera que da alas a la mente, y pronto te econtrarás con inevitables pensamientos sobre lo que pasaría si esas manos cambiaran de zona.

En ese momento, cuando tu imaginación te pierde y tu cambiante morfología te delata a través de la toallita que rodea tu cintura, la criatura desplaza sus manitas justo al sitio en el que estabas pensando. Y con carita de no haber roto un plato, te pegunta: "Happy ending, Sir?" ("¿Final Feliz, señor?")

Éste es un minuto crítico. La masajista usa todo su poder de convicción para que tu riego sanguíneo se desvíe en parte y no dejarte pensar con claridad, y en unos segundos puedes estar diciendo un "No, Gracias" o negociando el precio del servicio extra.

Sólo un consejo: leed de fuentes autorizadas acerca de las formas de contagio de las Enfermedades de Transmisión Sexual y las posibles implicaciones del servicio extra.

Para más datos, este servicio extra consiste en una ampliación del masaje allí donde tu toalla de delató. Que yo sepa, para otros asuntos más serios no se puede recurrir al centro de masajes. Aunque de todo habrá...

Karaokes. Estridencias y tocamientos.

Lo acabamos de ver. Los Karaokes son muy populares en muchas zonas de Asia, y en Vietnam lo son aún más. Grupos de jóvenes, trabajadores que salen de la oficina o deambulantes de la noche a menudo acaban en un karaoke tras compartir unas cervezas y comer algo, o directamente van allí a hacerlo. Porque en los karaokes también tienen servicio de bar.

Normalmente, los grandes karaokes no son pantallas con un micro en medio de un bar, donde te ves obligado a escuchar al prenda de turno emulando a sus ídolos de la adolescencia, a cincuentones cantando por Madonna o a Shaquiras que no llegan al fa: afortunadamente, en Vietnam, los karaokes suelen consistir en salas cerradas con sofás que, alrededor de una mesa, se orientan hacia la pantalla en la que elegirás qué gran éxito quieres destruir para siempre con tus gallos acervezados.

Camareros aparecerán inmediatamente tras ser llamados y tomarán nota de los pedidos, prestos a traer bebidas y alugunos aperitivos para acompañar. Curiosamente, los grandes fuentes de fruta son uno de los platos más solicitados.

Eso son los karaokes normales.

Los karaokes traviesos no son nada difíciles de distinguir, ya que en la entrada aguardan jóvenes vietnamitas vistiendo vertiginosas minifaldas y tacones de aguja, evidenciando que no están allí para cantar, precisamente.

En este caso, no sólo los camareros aparecen prestos a ofrecer sus servicios, sino que alguna de estas señoritas se ofrece en la entrada para acompañarte mientras cantas. Para disfrutar de la compañía has de pagar un precio adicional. No me preguntéis, porque no tengo ni idea de cuánto.
Por testimonios de amigos sé que después de varias cervezas, se procede a los tocamientos. Al principio, tímidas palmaditas en la pierna o el hombro, y, después, caricias más explícitas.

Es así como entre cervezas en el estómago y micrófonos en mano, llega un punto en el que el cantante declina su vocación musical en favor de una fugaz visita a habitaciones habilitadas ad hoc, u hoteles de las cercanías, de esos del precio por horas.

Me llevaron a uno de estos tugurios en Hanoi, y la verdad, la experiencia es degradante. En un ambiente inequívocamente sórdido, las chicas son expuestas a la entrada como ganado. Una especie de Patpong Tailandés en el que no pude evitar pensar que la mayoría de esas muchachitas son seguramente explotadas por mafias, o náufragas de la sociedad, avocadas a sonreír y regalar sus cuerpos a extraños.

Cada cual que se entienda con su conciencia. Por si alguien tiene dudas, he localizado este vídeo en Youtube, en el que unos clientes colocan una cámara en la mesa de un karaoke justo antes de que entren las chicas, dos de las cuales son "elegidas" tras un rato de indecisión.

http://www.youtube.com/watch?v=d2D0OInT0j0

Una simpática sorpresa (en mi opinión)

En Vietnam apenas he visto negros. La distancia física y factores socio-profesionales seguramente pueden explicar porqué su presencia aquí es menor que la de otros inmigrantes o expatriados, aunque no es ésa mi intención hoy.

Mi intención es compartir con vosotros un hallazgo que me llenó de sorpresa y, por qué no decirlo, me dibujó una sonrisa en los labios. Y es que resulta que, a pesar de ser una sociedad conservadora, a pesar de la aún reducida visibilidad hacia el exterior y -probablemente lo peor- a pesar de la mentalidad de "pueblo grande" que hará bastante difícil evitar que el vecindario esté pendiente de tu vida personal, en Ho Chi Minh City se da la prostitución masculina. Y con personal cualificado, pues resulta que a nuestras encantadoras, femeninas y frágiles vietnamitas también les atraen las magníficas cualidades por las que son conocidos los varones de raza negra.

A nadie le amarga un dulce...

Apenas había reparado en ellos, y jamás hubiera pensado que eran otra cosa que turistas o expatriados si no hubiera sido por las indicaciones de algunas de mis amistades.

Como datos adicionales, y siempre según lo que me cuentan, la clientela que con más frecuencia acude a consumir el producto de estos muchachos suelen ser mujeres locales de clase alta y expatriadas sin pareja o en busca de un suplemento.

EL TAMAÑO... ¿IMPORTA?

No seré yo quien abra un debate tan manido, tan subjetivo, y tan alejado de mis preferencias personales (todavía no me ha dado por ahí....). Suficientes enquilibrios en la frontera de lo provocador he hecho ya en esta entrada como para ponerme políticamente incorrecto o molestar a alguien.

Pero sí quiero contaros algo sobre la creencia popular en Vietnam, y que es bueno saber si vivís en este país. De nuevo: esto es el fruto de charlas de fin de semana con algunas de nuestras amistades. Dadle el valor que ello le confiere.

En general, la creencia de la que os hablo es que, por ser occidental, tu mentalidad de cara al sexo es mucho más abierta (como hemos visto, puede ser cierto) y la genética puede haber dotado a tu cuerpo de una mejor herramienta para tan importantes labores. La certeza de esto último, jamás la tendremos.

Estos mitos pueden explicar en parte el hecho de que ser extranjero te dé cierta ventaja a la hora de buscar pareja en Vietnam (unido otros factores como el exotismo, el estatus social o la estabilidad económica) Es gracioso pensar que por ser caucásico, se te presupongan unas características que predispongan al personal femenino en tu favor.

Espero no haber causado excesivas decepciones....  :o))

A modo anecdótico, os dejo aquí la foto de un preservativo que amablemente regalaban en un hotel en el que me alojé en Hanoi una de las primeras veces que fui, allá por el año 2009. Estaba en la mesilla de noche, y junto a él rezaba el típico cartelito "with compliments" (que podríamos traducir por gentileza de la casa) Llevaba muy poco tiempo en el país, y lo cogí para echar un vistazo. Por una cara, la literatura estaba en Vietnamita, aunque unos números me llamaron la atención: 5.2 cm... Entonces le di la vuelta, y resulta que  la literatura figuraba ¡en portugués!

Y sí. Lo que allí decía era que el largo nominal (largura nominal, para ser fiel al portugués) era de 52 mm. "¿No será el ancho?" No. El largo.
Algo de investigación me dice que probablemente la medida se refería al ancho nominal (en torno a los 50 mm para preservativos estándar)

Pero allí decía "Largo". Años después me he preguntado por qué no lo abrí para cerciorarme, pero no encuentro respuesta. Quizás tenía demasiado sueño o demasiadas cosas que hacer al día siguiente. Si me vuelvo a encontrar uno de ésos, lo abriré para despejar la incógnita.


He aquí la prueba. "Largura Nominal: 52 mm" (Hombre,
largo, largo... quizás no sea el mejor adjetivo...)

EL SIDA Y OTRAS ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL (ETS)EN VIETNAM.

Lamentablemente, como sucede en tantos otros países emergentes y buena parte de los países desarrollados, el conocimiento y la sensibilización acerca de los reiesgos del sexo no seguro distán aún mucho de alcanzar niveles aceptables en Vietnam.

El hecho de ser un tema tabú, hace que su tratamiento en colegios o en el entorno familiar sea muy limitado, coartando por tanto un acceso ordenado a la información necesaria para entender el potencial destructor del VIH y la devastación que el SIDA puede provocar en el organismo.





11 comentarios:

  1. Descubri este blog hace poco y me encanta. Me enamore de vietnam hace algo mas de dos años cuando viaje a Hanoi a adoptar a mi hija. El blog me lleva a sus calles, su gente, casi su olor y su calor....
    laura

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  2. Estimada Laura,

    Muchas gracias por el comentario. Éso es precisamente lo que intento: llevaros a Vietnam a través de mis sencillas descripciones y las fotos que tanto me gusta tomar.

    Desde hace casi un año vivo en Jakarta, Indonesia, pero tengo aún en la cámara y en la mochila de los recuerdos muchas cosas que escribir para que las disfrutéis.

    Sólo necesito tiempo...

    Un beso para ti y para tu niña. Yo he encargado un bebé hispano-vietnamita que me llegará para Julio, y que resulta ser un niño.

    Saludos.

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  3. Estimado Martín:
    Recien llegue a tu blogg accidentalmente, soy Profe de Historia, y estoy buscando información sobre la guerra de Vietnam, tema con el que no me quiero meter respetando tu decisión, pero solo me intriga algo. ¿Cómo te arreglas con la comida? He visto que hay platos de comida con cocodrilo.
    Bueno un fuerte abrazo desde Buenos Aires y ya tenes un lector mas de tu blogg
    Mi nombre es Daniel y te dejo mi mail: danielalharal@yahoo.com.

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  4. Jo¡¡¡¡, que buenas ideas nos enseñais siempre, por eso me gusta venir por aqui de vez en cuando.

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  5. Largura Es ancho en portugues

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  6. Entonces es posible levantar prosti...en vietnam llevarlas a mi hotel? Segun k ningun hotel acepta acompañantes

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  7. Se sabe de siempre que allí siempre ha ido mucho turismo sexual y en cierto modo es una forma de vender su país y conseguir turistas

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  8. En todos los países en vías de desarrollo hay quien va a aprovecharse de las necesidades de las familias y explota a las chicas.
    Vietnam no se caracteriza precisamente por extender su imagen de turismo sexual. Por el contrario, la prostitución está prohibida y su publicidad también, lo que no ocurre en otros países en la zona.

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  9. Disculpa, me encantó tu blog, quisiera saber omo son los hombres vietnamitas

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  10. Allí los masajes con final feliz son muy abundantes y además por precios bastante asequibles, es otra cultura, en occidente nos vamos de prostitutas

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Estaré encantado de leer tus opiniones, sugerencias, críticas o cualquier cosa que te apetezca escribirme. Muchas gracias.