viernes, 21 de mayo de 2010

martes, 4 de mayo de 2010

KUALA LUMPUR. MALASIA.


Otra excursión por una gran urbe al más puro estilo asiático, con mezcla de razas, religiones y culturas que conviven dentro de una jungla de rascacielos en una orgía edificatoria de difícil explicación.








Situémosnos.



Kuala Lumpur, conocida internacionalmente como KL (queiel, en inglé), es la capital de Malasia. Esta Federación de Estados está compuesta de una parte continental y otra insular; encontrándose la continental en la península de Malasia, bajo Tailandia y sobre Singapur, y la insular junto a Brunei y parte de Indonesia, en la isla de Borneo. Os pongo un par de imágenes aclaratorias.


A solo unos cientos de km al norte de Singapur, KL también está muy cerca del ecuador, con lo que el clima subtropical es muy acusado, con altas temperaturas, una humedad insoportable y las mismas lluvias torrenciales que caracterizan a la región subtropical afectada por los Monzones en época húmeda.

A KL se lleva desde Ho Chi Minh City por la misma ruta aérea que a Singapur, con lo que el paisaje inicial ya me era conocido: abandonas HCMC para pasar sobre el apasionante Delta del Mekong, viendo agua amarillenta, arrozales y pequeñas embarcaciones por doquier.
Hasta pasada una hora de vuelo sobre el monótono azul del mar del sur de China, no empiezan a advertirse hacia el Este las primeras sombras de la costa occidental de Tailandia y Malasia. De nuevo el verdor lo cubre todo, pero esta vez llama la atención la gran concentración de palmeras. Hay palmeras por todas partes. De hecho, los alrededores del aeropuerto son un enorme palmeral que se va acercando peligrosamente al avión a medida que el descenso va tocando a su fin.
Un aeropuerto de agradable diseño interior te da la bienvenida entre mujeres vistiendo el burca, Malayos, Chinos y un batiburrillo de nacionaliddes, tonalidades de piel, religiones y vestimentas. Estamos en un país con una sociedad muy diversa y algo compleja en lo relativo a la convivencia.
Aunque existe una línea de tren ligero que es la forma más rápida de llegar al centro de la ciudad, si sois más de uno el precio del taxi es similar, y con el tren habréis de hacer trasbordo a un taxi al llegar a la estación; mi consejo es pillar el taxi directamente. Preguntad por el mostrador de "Public Taxi", donde os cobrarán en función del destino y el tamaño del vehículo, que podéis elegir.

Las infraestructuras alrededor de KL son muy buenas, pero los 70 km desde el aeropuerto al centro no te los quita nadie, así que hay que armarse de paciencia y dejar pasar la hora que aproximadamente se tarda en llegar al hotel. Los ingleses anduvieron rapiñeando también por esta zona, así que se conduce por la izquierda. Disfrutad mirando el paisaje, de palmerales y verde arboleda intercalada con minas al aire libre o canteras que dejan montañas enteras en paños menores.

La ciudad.

KL, como ya os comentara en la introducción, lo es todo a la vez. Distritos ricos con las más caras boutiques comparten sus calles por la noche con gente que no tiene dónde dormir. Rascacielos de récord contemplan desde su atalaya las miles de infraviviendas que componen los alrededores del centro. Malayas de origen chino enseñan sus encantos vistiendo shorts y mini-camisetas, mientras las de origen indonesio cubren sus cabezas con velos o viven bajo la cárcel del burka (es la primera vez que los veo y aún estoy horrorizado).


Como en toda gran ciudad, debe de haber miles de rincones encantadores, pero yo tenía tres días, así que he desempolvado el filtro de lo accesorio y os voy a describir qué vi, y cómo.

Localización del hotel:

La ciudad es grande, la seguridad ciudadana deja que desear y desplazarse es pesadísimo -por el tráfico y por el calor- con lo cual, la mejor opción es irse a un hotel en el centro. En concreto, y en mi opinión, en lo que se llama el Triángulo de Oro (en el mapa, ¨Golden Triangle"). De esta forma nos ahorramos una buena parte de los desplazamientos y nos asguramos que al volver por la noche al hotel discurrimos por calles vigiladas.
Una cosa más: KL es una de las grandes capitales con los hoteles de cinco estrellas más baratos del mundo. Por unos 70 euros la noche se puede disfrutar de lo que en cualquier país no bajaría de los 130. ¿Por qué no darse el caprichito? El Triángulo de Oro está lleno de ellos, así que, quien pueda -que no es tan prohibitivo- que se quede en un 4 ó 5 estrellas. Buen servicio a precio asequible.

Si tomamos el T. de Oro como punto de referencia, estaremos junto a la zona de compras y restaurantes, así como junto a otras atracciones como los masajes de pies, los centros de masaje tailandés, cibercafés etc. Además, y esto es muy útil, en la zona hay una importante concentración de bancos y casas de cambio de moneda. Inmensos y lujosos centros comerciales como el Pavillion harán las delicias de todos: compras, restaurantes, cafés, heladerías, cines... hasta un restaurante español llamado "La Bodega" en el que no entré a pesar de que me apetecía una sangría...

Aparte, pues, del distrito comercial con sus Burberrys y sus cosas caras, los sitios que uno no se puede perder, a mi juicio, son los siguientes:

- La visita a las Torres.
- El mercado Chow kit, en el norte (para los que disfruten de esas cosas)
- Una cena en un bar de China Town, junto con las consabidas compras de artículos falsos.
- Una tarde en el Central Market, para comprar los regalitos de productos típicos y darse un masaje de peces en los pies (ya lo probé en Camboya y aquí repetí; es una gozada)
- El aviario (uno de los más grandes del mundo)
- La cena en el restaurante "Menara" en la torre de telecomunicaciones.
- La estación de ferrocarril, cuya fachada parece más un museo o un ministerio que una estación.
- La plaza "Merdeka", con su monumento nacional y bonitas edificaciones oficiales (a pesar de que a los Españoles, el nombre no nos suene nada bien...)
- Si os queda tiempo, también podéis ir a las cuevas Batu, al norte de la ciudad, pero la verdad es que a mí la visita me dejó algo desencantado.